El futuro de las energías renovables tras el impacto del COVID-19

La reducción de la huella de carbono, e incluso su total eliminación, es algo que está en la mente de los gobiernos de todos los países desarrollados del mundo. Y también de los distintos gobiernos y empresas dentro de los mismos. Aunque el objetivo de cero emisiones antes de la fecha tope del 2050 aún está lejos, los esfuerzos que se están haciendo son considerables.

 

En ese sentido, el mercado de las energías renovables está viviendo un constante y firme crecimiento, a pesar del «frenazo» experimentado con la crisis sanitaria global del COVID-19. Algo que se desvela imprescindible, dado el aumento en la generación de gases de efecto invernadero en todo el planeta. En 2018 las emisiones globales de CO2 aumentaron un 1,7% respecto al año anterior. Los Estados Unidos son los responsables del 85% de esta cifra, mientras que países como Francia, Reino Unido, Alemania o México registran datos que apuntan a un tímido descenso.

 

Pero, una vez más, las energías renovables se muestran como una de las soluciones más solventes de cara al futuro. Entre el año 2000 y el 2018 la creación de energía limpia ha superado el 100% y, desde esa fecha hasta el 2040 las previsiones hablan de un incremento que continúa en línea ascendente, llegando hasta el 45%

 

 

Las energías renovables, el mundo post COVID-19  y la conectividad 5G

Las empresas del mercado de las energías renovables no han escapado del enorme impacto global que ha supuesto el COVID-19. Sobre todo en lo relativo a las cadenas de suministro de materias primas esenciales, la implementación de equipamiento imprescindible, el efecto de las distintas cuarentenas o los cambios en las tarifas internacionales y legislaciones en los canales logísticos y de distribución. Con lentitud pero paso firme, la situación parece retomar cierta normalidad y el futuro se adivina algo menos convulso.

 

No obstante, tanto los actores «verdes» de las energías renovables como los principales actores del sector tecnológico deben seguir buscando puntos de encuentro y soluciones a problemas comunes, relacionados con la demanda energética.

La alta velocidad, la transmisión de datos gracias al 5G y otros desarrollos tecnológicos de conectividad pueden suponer una gran oportunidad para generar riqueza. Según un informe titulado Telecomunicaciones y computación  en el borde de la red ¿Oportunidad, amenaza o distracción?, obra de Vertiv y Omdia, el 36% de los encuestados cree que los operadores de red serán los más importantes en la creación de nuevos ingresos por servicios en el contexto de la nueva red. Los desarrolladores de aplicaciones (30%), los operadores neutros y los proveedores de nube pública (25%) también se consideran como protagonistas clave.

 

Pero también hay que tener en cuenta que todas las oportunidades de conectividad y la generalización del uso del 5G — con todos los beneficios asociados — también tienen un coste. Energético, en este caso. El citado informe habla que el consumo energético representa entre el 20% y el 40% de los gastos operativos de la red. Y este consumo energético podría aumentar para 2026 entre un 150% y un 170%

 

El sector de las energías renovables y el energético tienen que continuar esforzándose por encontrar soluciones sostenibles para asimilar este aumento potencial, sin aumentar la huella de carbono y generar más problemas que salidas limpias a la demanda energética. Si bien es cierto que la energía limpia es un mercado en clara evolución expansiva, el respeto a ciertos límites éticos y de responsabilidad ecológica deberán ser criterios inexcusables en el futuro próximo.