El 5G en el móvil: pasado, presente y futuro

Hace mucho que se habla de la tecnología 5G como una realidad. De hecho, hace casi tres años que los dispositivos móviles se presentan como compatibles con ella. No obstante, hasta ahora no ha dejado de ser algo así como una tecnología 4G «con esteroides». Si bien es cierto que los móviles 5G y otros dispositivos similares pueden gestionar un flujo de datos mayor desde el extremo de la red que corresponde al usuario, este flujo está hasta cierto punto constreñido por la infraestructura de conmutación de la tecnología precedente. Es algo así como tratar de encauzar el caudal del Amazonas a través de un canal pensado para gestionar la tercera parte de ese torrente.

 

Tanto los fabricantes como las compañías de telecomunicaciones, además de los operadores neutros han impulsado desde sus estadios más iniciales la implantación del 5G en España, para que esas limitaciones desaparecieran. A lo largo de este año 2021, el despliegue de una tecnología 5G única de principio a fin — de un extremo a otro de la red, lo que se denomina stand alone — podrá hacer que los móviles 5G aprovechen de verdad sus capacidades.

 

 

Un 5G que proporciona una banda ancha ‘mejorada’

A lo largo del presente año ya se podrán obtener resultados de los pilotos de tecnología 5G puestos en marcha en España a plena capacidad, para evaluar el desempeño del stand alone nacional, que pronto será la norma. Esta banda ancha «mejorada» funcionará probablemente a finales de 2021 gracias al uso de las frecuencias medias — 2,5 y 2,8 GHz — además de las bandas bajas de los 700 MHz recientemente subastadas.

 

Este mayor volumen de datos y la baja latencia hará posible — al menos en teoría — que en el año 2022, en algunas circunstancias, la tecnología 5G ofrezca velocidades de transferencia y rendimientos aún mejores que los de FTTH. Los pilotos a los que hacíamos referencia también permitirán evaluar de manera más certera y con datos reales el potencial impacto que un 5G al 100% de su capacidad puede tener en sectores y actividades estratégicas para la economía del país. En un momento clave, además, ya que los planes del gobierno son apostar por la transferencia tecnológica como palanca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

 

 

El 5G dominará el entretenimiento, pero hay vida más allá

En caso de que continúen su evolución de los últimos años — lo que parece muy probable — los mercados y sectores económicos que se verán más beneficiados son los relacionados con la industria audiovisual y el entretenimiento individual. El consumo de cine, series, televisión y música, muy exigentes a la hora de hacer llegar la alta definición a los usuarios, podrá sacar auténtico partido del 5G a pleno rendimiento.

 

No obstante, con la mirada puesta un poco más lejos, lo que realmente puede resultar transformador para muchos sectores económicos no está en los móviles 5G. Está en los dispositivos autónomos con capacidad de emitir ingentes cantidades de datos, recibirlos, transformar los datos recibidos en información y operar o funcionar en consonancia con esta última. Se trata del IoT o Internet de las cosas.

 

En el sector industrial viene siendo habitual desde hace tiempo hablar del 5G como aliado estratégico. La presumible liberación próximamente de una banda superalta de 26 GHz — pensada para usos intensivos de altísima precisión y latencia prácticamente inexistente — hará posible que el 5G revolucione de verdad muchas fábricas, instalaciones agrícolas y ganaderas y posibilite en los próximos dos años la operación auténticamente remota en el trabajo diario de muchos colectivos importantes para el desarrollo económico.

 

Antes de finalizar el presente año tendremos datos fiables y sólidos para evaluar el impacto real del 5G a plena capacidad en España. En los siguientes meses un teléfono móvil 5G podrá hacer honor a su nombre con todas las de la ley pero, además, comprobaremos cómo esta tecnología puede cambiar nuestra vida para bien.