3G, 4G y 5G: Cómo elegir la mejor conectividad empresarial

Desde la eclosión de la revolución industrial a finales del siglo XVIII, la actividad empresarial y los avances en tecnología han ido de la mano. Con la segunda revolución industrial – en la que estamos inmersos actualmente – ocurre exactamente lo mismo. En este caso la explosión es digital: la informática, la tecnología móvil e Internet marcan el paso. Y resulta crucial no perderlo. Para ello, decidir una buena solución de conectividad puede ser realmente importante.

 

Y no sólo debido a la natural progresión del mercado, la economía y la evolución de las empresas. La situación socio sanitaria global y la pandemia de la COVID-19 requiere que la adopción de soluciones de conectividad y la actualización en tecnología sea mucho más acelerada de lo que en principio se podía prever en condiciones normales. Teniendo en cuenta que esas «condiciones normales» ya requieren de adaptaciones muy rápidas. ¿Cómo responder adecuadamente al reto? ¿Qué solución para la realidad empresarial de hoy y mañana es la más adecuada? Hay algunos criterios que pueden servir de guía para tomar la decisión.

 

Urgencia y adopción inmediata. La conectividad 4G

Para ofertar al sector empresarial una conectividad de alta eficiencia, aprovechando una tecnología ya disponible, la opción más apropiada es la tecnología de conectividad 4G o LTE (Long Term Evolution). En España está implantada desde el año 2013 y, actualmente, la gran mayoría de las operadoras pueden ofertar servicios de conectividad a sus clientes high capacity y una velocidad muy elevada, en torno a 1 Gbps.

 

Todas las empresas de telecomunicaciones pueden utilizar de manera indistinta la tecnología 2G, 3G y 4G en las frecuencias de 800 MHz, 900 MHz, 1.800 MHz, 2.1 GHz ó 2.6 GHz. Los dispositivos móviles – tanto smartphones como tablets – hace años que establecen la tecnología 4G como opción de conectividad por defecto.

 

Si es necesaria una adopción rápida de tecnología móvil con una estructura ya en funcionamiento, con amplias zonas de cobertura y una velocidad ostensiblemente mayor que la soportada por el vetusto 3G, la tecnología 4G LTE es la opción ganadora. No obstante, la baja inversión inicial y la amplia adopción por parte de los usuarios se ve lastrada por la irregularidad de rendimiento, ante las exigencias de consumo de datos actuales y, sobre todo, las exigencias futuras.

 

Previsión y largo plazo. La conectividad 5G

Aunque la transmisión de datos móviles es relativamente suficiente para la gran mayoría de las empresas con el 4G LTE, la realidad post COVID-19 a la que hacíamos referencia anteriormente requiere anticiparse al mañana. El teletrabajo, que ha experimentado un aumento importante durante el confinamiento; la extensión de la videoconferencia como herramienta de comunicación masiva; los nuevos hábitos de ocio y consumo de contenidos audiovisuales en formato 4K; el crecimiento exponencial del comercio electrónico, etc.

 

Todos estos indicadores – entre algunos más – señalan que estamos a las puertas de una era en la que la demanda de consumo de datos va a dispararse. Para suplir esa necesidad se hacen necesarias nuevas alternativas en lo relativo al ancho de banda, la seguridad y la velocidad de transmisión. Esa alternativa la representa mirar hacia la conectividad 5G, actualmente en desarrollo, para cubrir la demanda y garantizar una transmisión de datos fiable en el futuro, con volúmenes hasta diez veces mayores a los actuales.

 

El segundo dividendo digital contempla la liberalización de la frecuencia de los 700 Mghz para el aprovechamiento del 5G al máximo – movimiento previsto para el 2021 –. Esto ubica el uso generalizado del 5G por parte de las empresas para finales de 2022 ó 2023. Xavier Vilajosana, profesor de Estudios de Informática y Telecomunicaciones de la UOC, vaticina que una de cada cinco conexiones móviles en 2025 se realizará a través del 5G . Y que esta será imprescindible para la realidad tecnológica y empresarial que se avecina: Internet de las cosas, realidad aumentada, vídeo en 8K, etc.

 

Los expertos de la GSMA coinciden con el diagnóstico: para evitar que la economía y el mercado productivo se paralice en el futuro en un contexto condicionado por la pandemia – y por otros escenarios análogos – los operadores móviles invertirán más de un billón de euros en los próximos años. Y la adopción del 5G orientará muchos de esos esfuerzos económicos. Esta inversión con la vista puesta en el medio y el largo plazo es inevitable, si se quiere tomar ventaja. No obstante, tanto las operadoras móviles como las empresas del sector de las telecomunicaciones pueden reducir considerablemente esa inversión con el concierto de operadores neutros como lyntia.

 

No sólo la infraestructura de los operadores neutros pueden facilitar y dinamizar la adopción de la conectividad 5G. Sus conocimientos, asesoría y servicio técnico puede consolidar el salto tecnológico a los actores del sector de las telecomunicaciones, adelantando la agenda un par de años, a la espera de que los terminales y la población generalicen el uso de la conectividad 5G como un estándar.



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