Hacia la conectividad en carretera. España da un primer paso

La conectividad entre dispositivos móviles es una realidad que todo el mundo parece tener muy asimilada. Nuestro comportamiento ya está condicionado por nuestra relación con la tecnología, y lo estará aún más cuando desarrollos como el 5G o la fibra óptica alcancen su cúspide, gracias al trabajo de empresas, operadoras y gobiernos. Pero las ventajas de la conectividad van más allá de los dispositivos que llevamos en el bolsillo. Áreas tan transversales como el transporte de personas y mercancías pueden modificar cómo percibimos la movilidad para siempre.

 

Hace pocos años los expertos ya hablaban de las posibilidades de la conectividad móvil y de los beneficios del 5G en «carreteras conectadas». Pero aún se percibía en el imaginario colectivo como un escenario casi de ciencia ficción. Sin embargo, ese escenario ya es una realidad: en España, en la A-6 a la altura de Cereixal (provincia de Lugo), la red viaria ya cuenta con un túnel provisto de 5G en todo su recorrido. Es el primer paso de los muchos que vendrán, para transformar nuestras vidas gracias a la conectividad.

 

 

Asistencia en carretera en tiempo real gracias a la conectividad 5G

Esta mejora en la red viaria, que ha establecido su primera iniciativa en Lugo, marca el camino del futuro de las carreteras inteligentes. Desde ya mismo los conductores podrán recibir información en tiempo real, gracias a la conectividad 5G, del estado del tráfico, tramos de circulación lenta, accidentes y atascos, avisos meteorológicos y de condiciones adversas, zonas conflictivas o con peligrosidad, etc.

 

Esta iniciativa se enmarca dentro de un proyecto, Piloto 5G Galicia, que está impulsado por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital a través de ‘Red.es’, y cuyo objetivo es avanzar en el proceso de digitalización de las carreteras. Según declaraciones de responsables del citado ministerio, la previsión es que esta iniciativa sea la primera de otras análogas en otros puntos del país, con acciones de conectividad en tramos cada vez más extensos.

 

 

El futuro de las carreteras inteligentes: el 5G es sólo el principio

Si bien es cierto que los conductores ya pueden disfrutar de los beneficios de la conectividad en carretera, la incidencia del 5G en la transmisión de datos en tiempo real es sólo una faceta de un prisma más complejo. Y con muchas más aplicaciones, todas ellas totalmente transformadoras. Aunque el desarrollo de la conducción autónoma avanza de manera lenta — principalmente por motivos de seguridad —, llegará un momento en que también será algo habitual.

 

Entonces los vehículos no sólo se «conducirán solos». También dispondrán de la tecnología y la inteligencia artificial suficiente para interactuar con la carretera inteligente. En la actualidad, gracias al 5G, en los tramos conectados se transmite información unidireccional a los conductores. En el futuro, los vehículos podrán «dialogar» con la carretera y modificar su comportamiento en función de la información recibida: podrán reducir la velocidad sin intervención humana en tramos congestionados o calcular y tomar rutas alternativas en caso de complicaciones.

 

En un futuro más lejano — hay que ser realistas — el desarrollo de nuevos materiales también completará el trabajo que ya está despuntando con el 5G. Las carreteras serán construidas con la tecnología como prioridad. La señalización podrá integrarse tanto en la calzada misma como en los parabrisas de los vehículos, algo que ya sucede pero de manera minoritaria. Tanto las señales verticales como las horizontales cambiarán de manera dinámica en función de la información en tiempo real del estado del tráfico y del clima. Prácticamente kilómetro a kilómetro.

 

La iniciativa piloto puesta en marcha en Cereixal es la señal inequívoca de que la conducción asistida está cada día más cerca en España. Lo que se verá reflejado no solo en un transporte más cómodo, sino también en unas carreteras más seguras y con menos accidentes.