El sector financiero y la banca digital: grandes desafíos en conectividad

Igual que otras empresas de sectores muy heterogéneos, la banca se enfrenta a diversos retos, relacionados con la disrupción digital y la conectividad. Al igual que ellas, los bancos deben aprovechar la tecnología, adaptarse y maximizar las opciones de uso de las infraestructuras de conexión de fibra óptica e inalámbrica. El objetivo es ofrecer a sus clientes espacios virtuales rápidos, seguros, con baja latencia y preparados para manejar volúmenes de datos elevados.

 

No se trata únicamente de un «salto» tecnológico acorde a la evolución de los hábitos de consumo, el desarrollo de dispositivos o los cambios en el mercado, aunque evidentemente estos factores resultan determinantes. Además de ello:

 

  • Aproximaciones generacionales diferentes: Los bancos tienen clientes de distintos perfiles demográficos. Cada uno de ellos mantiene una relación particular con la tecnología y con las entidades. Conviven quienes acuden físicamente al banco para el grueso de sus operaciones con quien mantiene una relación estrictamente virtual con la entidad. Es necesario acoplarse a las necesidades de todos ellos.

 

  • Traslación digital de las entidades: Muchas entidades nacieron siendo analógicas y deben transformar de manera transversal su filosofía de trabajo y su dinámica de funcionamiento, ya que nos dirigimos rápidamente hacia entornos totalmente tecnológicos, donde la conectividad y el acceso remoto a los activos se sobreentiende.

 

  • Sucursales 3.0: En este contexto, la presencia del banco en la red debe apoyarse sobre todo en su propia infraestructura virtual. Las oficinas físicas deben mantener parte de su utilidad tradicional, pero modificar su enfoque. ¿Cómo? Configurando espacios donde la atención, el tiempo de respuesta y la interacción con el cliente sea un polo de atracción y no lo contrario.

 

  • Anticipar el futuro: Las entidades bancarias deben ir un paso por delante en cuestiones como la conectividad, pero también en aspectos clave como el machine learning, la inteligencia artificial o el Internet de las cosas. La transición tecnológica no es un proceso con un inicio y un final, sino un proceso continuo.

 

 

Las líneas de trabajo vinculadas a la conectividad en la banca

Siendo la conectividad y el uso de la fibra óptica y el 5G el «faro» con el que el sector financiero debe orientarse, hay dos aspectos que la banca debe tener muy en cuenta, para afrontar la transición tecnológica con garantías:

 

Maximizar la seguridad y la escalabilidad

 

Resulta imprescindible alejar cualquier suspicacia de los usuarios en lo relativo a la seguridad de los espacios virtuales y los canales de comunicación, además de los entornos cloud. Estandarizar la norma ISO/20022 puede ser un buen avance. Por otro lado, las entidades bancarias deben estar preparadas para crecer y adoptar alcances y enfoques estratégicos globales.

 

Pagos en tiempo real

 

La conectividad es sinónimo de inmediatez. Realizar transacciones instantáneas, saldar deudas y pagar recibos con una APP o monitorizar los movimientos de capital sin esperas son algunas de las potencialidades que ofrecen las redes privadas de la banca, a las que es posible acceder gracias a tecnología como la conexión de fibra óptica o el 5G.

La realidad post COVID-19 ha acelerado muchas de las dinámicas de digitalización, en las que el sector bancario ya estaba inmerso desde hace años. El camino de la conectividad es insoslayable. Establecer líneas de trabajo con especialistas del sector de las telecomunicaciones, que permitan diseñar redes propias, adoptando estándares elevados de desempeño y respuesta, puede allanar el camino para convertir la traslación digital en un nuevo estándar para la banca.



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