Cómo monetizar el uso del 5G en los consumidores y empresas

La tecnología 5G supone un avance significativo en lo que se refiere a la conectividad inalámbrica y a la transmisión sin cables de una cantidad de información impensable, hace apenas veinte años. A una velocidad que no estaba ni en las mejores predicciones, además, cuando comenzaron a desplegarse las vetustas redes móviles GSM.

 

El despliegue generalizado del 5G, no obstante, requiere una cantidad importante de infraestructuras y estas, a su vez, una inversión considerable para hacerse realidad. Conviene preguntarse por las distintas maneras que van a utilizar las empresas responsables de la implantación del 5G para recuperar parte de su dinero, a través de la monetización de esta tecnología.

 

 

Los ‘deberes’ del 5G para el corto plazo

La principal vía para el retorno de la inversión de las empresas está en el uso efectivo de la tecnología 5G. Esto, que parece una obviedad, está respaldado por los datos: a pesar de que las operadoras europeas de telecomunicaciones invierten anualmente 50 000 millones del euro al año en desarrollo de bandas de banda ancha y movil —según datos del Observatorio Europeo del 5G— la adopción es relativamente baja, con un 15% de la población mundial usando 5G en 2023, según un estudio de Juniper Research.

 

Es imprescindible que, con la tecnología 5G a disposición, la población de todo el mundo pueda recurrir a ella, es decir, adoptarla entre sus hábitos tecnológicos diarios. Pero esto es imposible si no existen servicios, productos y aplicaciones tecnológicas reales que puedan verse beneficiadas de verdad por la interacción con el 5G. Sin tecnología que demande y «exprima» la red inalámbrica de última generación. Utilizando un símil sencillo, estaríamos utilizando un fórmula uno para repartir comida a domicilio, algo que ya se hace perfectamente, a un coste menor, usando una bici.

 

 

Un vector de monetización para las empresas: la automatización y la IA

Si existe una tecnología, que puede aliarse con el 5G y suponer un incentivo para las empresas a la hora de impulsar su uso —y con ello favorecer la monetización—, esa es la inteligencia artificial. Los modelos de IA están en plena eclosión de desarrollo y el entrenamiento de modelos IA en contextos de procesado remoto y en la nube podrían recurrir al potencial de la tecnología inalámbrica móvil para despachar unos ratios de demanda cada vez más elevados.

 

Por otro lado, las dinámicas de automatización en infinidad de sectores profesionales puede empujar a las empresas a decantarse por el 5G para continuar avanzando en productividad, sin tener que implementar infraestructuras de conectividad nuevas. La transición digital de muchas áreas profesionales pasa de manera ineludible por la automatización y ésta será mucho más «amigable» si esa transición se realiza con el apoyo de una red de conectividad de altas prestaciones que funciona al máximo de su capacidad.

 

 

Sectores y empresas que se pueden beneficiar del 5G

La adopción del 5G puede reportar ventajas inmediatas en distintos terrenos de actividad económica. No necesariamente —aunque también, lógicamente— los relacionados con las comunicaciones y las tecnologías de la información. En la industria manufacturera, el 5G está impulsando la adopción de la fabricación inteligente y la automatización. En el sector de la salud, el 5G hace posible la aplicación mucho más eficiente de soluciones de telemedicina o cirugía remota de alta precisión, por ejemplo.

 

Donde resultan más evidentes las salidas de monetización del 5G por parte de los consumidores es en el mercado del entretenimiento, donde esta tecnología puede ofertar experiencias de uso mejoradas y altas definiciones en contenidos de vídeo, realidad virtual o realidad aumentada. Tanto las empresas de entretenimiento digital como las proveedoras de servicios digitales y operadoras de telecomunicaciones pueden aprovechar esta palanca para vender a sus usuarios finales paquetes de servicios que tengan en el 5G un aliciente extra de calidad, baja latencia y altas prestaciones.

 

Si sumamos una apuesta aún más firme, para incrementar ese escaso 15% de uso del 5G a nivel mundial, con la posibilidad de las empresas de diseñar, implementar y aprovechar  soluciones tecnológicas que requieran del potencial de la conectividad inalámbrica móvil, sin desperdiciarla, el futuro es prometedor. Mientras ya se están dando pasos con el 6G, es imperativo seguir la senda de la pedagogía tecnológica, para comprender mejor el 5G. También del atrevimiento para demandar —o crear, si no existen— aplicaciones con alta exigencia de conectividad móvil, para que el 5G pueda «lucirse» y las empresas comiencen a recuperar el dinero invertido.



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